PATOLOGÍAS SEXUALES



Vaginismo

El vaginismo es la imposibilidad de realizar el acto sexual, debido a la contracción involuntaria de los músculos del tercio inferior de la vagina. En algunos casos, las mujeres que padecen vaginismo pueden gozar de los juegos sexuales e incluso alcanzar el orgasmo siempre que no se produzca el coito.

La mayoría de las causas del vaginismo son psicológicas. La falta de información sexual o falta de comunicación, que conducen al miedo o temor; experiencias traumáticas, violación, abuses sexuales, miedo al embarazo, temor a contraer enfermedades de transmisión sexual, etc.

El vaginismo esta clasificado en:

Vaginismo primario: Ocurre cuando una mujer nunca ha sido capaz de tener relaciones sexuales o lograr cualquier tipo de penetración. Es comúnmente descubierta en las adolescentes y mujeres en sus veintes, pues es cuando en el mundo occidental la mujer intenta el uso de tampones, tener relaciones sexuales o cuando va al médico para practicarse una prueba de Papanicolaou. Una mujer puede tener vaginismo y no darse cuenta de que lo tiene hasta el momento en que intenta tener una penetración vaginal. Probablemente puede pensar que la penetración debe de ser naturalmente sencilla o puede que lo ignore debido a su condición.
Algunas de las razones que lo pueden causar son:

  • Abuso Sexual.
  • Miedo al dolor asociado con la penetración, particularmente con la ruptura del himen durante el primer intento de relación sexual.

Vaginismo secundario: Ocurre cuando una mujer que previamente ha sido capaz de lograr la penetración vaginal normalmente, de repente se siente incapaz de ello. Esto puede ser por causas físicas -infecciones vaginales, trauma durante el parto, secuelas tras cirugía ginecológica, etc.- o por causas psicológicas. El tratamiento para este tipo es el mismo que para el primario, sin embargo, en estos casos, el hecho de que previamente se haya podido lograr una penetración de forma satisfactoria es un factor que predispone a que la afección se pueda solucionar con mayor rapidez.


Existe una gran variedad de factores que pueden contribuir al desarrollo del vaginismo. Estos pueden ser físicos, psicológicos o ambos, y el tratamiento requerido depende del motivo causante de la aparición de esta enfermedad. Como cada caso es diferente, es conveniente que la terapia sea individual.Esta afección no empeora necesariamente por falta de tratamiento, a menos que la mujer continúe intentando la penetración a pesar del dolor. Algunas mujeres prefieren abstenerse en la práctica del sexo antes que buscar tratamiento para resolver el problema.

Aunque se han llevado a cabo pocas pruebas controladas, muchos estudios científicos prueban la eficacia del tratamiento para el vaginismo. En todos los casos en donde se ha utilizado la insensibilización sistemática, también conocida como dilatación, la tasa de éxito se estima entre el 90-95% e incluso el 100%.

Es recomendable que el vaginismo se trate tanto física como emocionalmente, ya que se trata de una enfermedad fisio-psicológica.
Según los estudios cualitativos de Ward y Ogden sobre el vaginismo (1994), las tres causas principales son:

  • miedo al dolor durante la relación sexual
  • educación estricta y religiosa en donde el sexo fue mostrado como algo malo o no se discutía
  • experiencias traumáticas en la infancia (no necesariamente de naturaleza sexual).

Muchas personas -incluso algunos profesionales- no están enterados de las dificultades emocionales que pueden estar asociadas a una mujer con vaginismo, entre las cuales se encuentran la baja auto-estima, miedos y depresión. Es importante tratar estos aspectos.En cuanto al tratamiento físico para los espasmos musculares se pueden incluir ejercicios de focalización sensorial, la exploración de la vagina a través del tacto y la desensibilización con dilatadores vaginales. La dilatación consiste en insertar objetos, generalmente de forma fálica en la vagina con la ayuda de lubricantes artificiales, los objetos utilizados van aumentando gradualmente de tamaño conforme la mujer progrese, en algunos casos, el terapeuta físico aconsejará tomar medicamentos para controlar la ansiedad o relajantes musculares. Los dilatadores vaginales médicos se pueden obtener por Internet, aunque pueden resultar caros.La mujer puede elegir el auto tratamiento en casa o buscar la ayuda de un(a) terapeuta.


El diagnóstico, del vaginismo se establece con la exploración física por un ginecólogo y la descripción de los síntomas. También es muy importante conformar una historia clínica en la que se incluyan datos sobre las experiencias sexuales de la mujer.
El médico o la mujer en forma directa y personal, debe conocer cómo están conformados sus órganos genitales y es recomendable que los explore y observe con un espejo, para que se de cuenta que están diseñados para recibir el pene de su compañero sin ningún problema.
El juego sexual antes de la penetración es muy importante para lograr la lubricación, ya que la excitación tiene un papel muy importante en la producción de moco y lubricante. Una vagina bien lubricada se adapta de mejor manera al tamaño del pene y así se evita también el dolor.
En casos de vaginitis es importante que la pareja acuda junta al terapeuta sexual y comprendan bien el problema para darle solución.

Existen varias formas de tratamiento para la vaginitis y la elección de una o varias de ellas depende de la pareja y fundamentalmente de la mujer. Hay desde técnicas Psicológicas, ejercicios para relajación de los músculos y el uso de hormonales. Algunas de ellas son:

- Método de la hipno-desensibilización. Consiste en erradicar los miedos, fobias y sentimientos de culta. Utiliza la hipnosis para reducir la ansiedad y es muy efectiva cuando la mujer es capaz de imaginar la penetración y prepararse para ella.

- El método de desensibilización mediante el tacto vaginal, también se realiza bajo hipnosis y sugiere a la mujer que introduzca su dedo índice en su vagina para aceptarlo y soportarlo poco a poco.

- El uso de dilatadores vaginales, se recomienda cuando la mujer ha podido introducir su dedo sin temor. Este método utiliza un dispositivo de plástico, bien lubricado para evitar dolor. El tamaño será gradual para que lo vaya aceptando poco a poco y se recomienda que se haga en pareja, para que la mujer también controle el miedo a su pareja.

- Los ejercicios de Keger permiten la contracción y relajación de los músculos vaginales para lograr el control.Es recomendable que mientras la mujer está en tratamiento, no tenga relaciones sexuales para evitar la angustia y permitir que tenga un mayor control de sus genitales.



Dispareunia

La dispareunia femenina a menudo aparece asociada a problemas de vaginismo, no quedando claro cuál es la causa y cuál el efecto. El dolor en las mujeres puede implicar ardor, quemadura, contracción o dolor cortante, que puede localizarse en la parte interior o exterior de la vagina, en la región pélvica o en el abdomen.
Si bien la mayoría de las mujeres han experimentado dolor en alguna ocasión durante sus actividades sexuales, para considerarse trastorno ha de presentarse de forma crónica.
Las causas pueden ser de origen orgánico: agentes infecciosos, enfermedades genito-urinarias, irritaciones por el material de los anticonceptivos de barrera (preservativos, diafragma,dispositivo intrauterino -DIU-, espermicidas) y, en la tercera edad, vaginitis senil.
También pueden darse causas de origen psicológico: la pérdida de interés por el compañero, que puede originar una inadecuada lubricación vaginal, o la falta de excitación en el momento de la penetración, educación inadecuada o ansiedad.



Disfunción eréctil

La disfunción eréctil, a veces llamada "impotencia," es la incapacidad repetida de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual. La palabra "impotencia" también puede usarse para describir otros problemas que interfieren con la relación sexual y la reproducción, tales como la falta de deseo sexual y los problemas con la eyaculación o el orgasmo. El uso de las palabras disfunción eréctil deja en claro que esos otros problemas no están implicados.

La impotencia sexual presenta grados de división, que son:
Impotencia coeundi: Imposibilidad para el coito.
Impotencia erigendi: Incapacidad para la erección del pene.
Impotencia generandi: Incapacidad de procrear, aunque la penetración sea posible. Es sinónimo de esterilidad.
Impotencia psíquica: Es la impotencia que depende de procesos mentales y no de causas físicas.

Las causas de la DE pueden aparecer combinadas:
  • Orgánicas: son las de origen anatómico, genitourinario, endocrino, infeccioso, neurológico, vascular, por el consumo de sustancias adictivas, etc.; constituyen el 15%. Endocrinas (diabetes), vasculares (arteriosclerosis), neurológicas (lesiones cerebrales, medulares), urológicas (lesiones congénitas del pene) o farmacológicas (sustancias adictivas: alcohol, tabaco, algunos medicamentos).
  • Traumáticas una fractura de pelvis, por ejemplo.
  • Psicológicas: son las más frecuentes y variadas, debido a factores afectivos, de desarrollo, interpersonales, de conocimientos, ansiedad, miedo al fracaso, sentimientos de culpa, infidelidad, eyaculación precoz previa, inseguridad, etc.
La DE se puede presentar por alteración de uno o varios de los tres mecanismos responsables de la erección: bloqueo de las arterias; incapacidad de los vasos sanguíneos dentro del pene para almacenar la sangre, o daño en los nervios del pene o del área pelviana. También pueden ser responsables de una DE otras disfunciones fisiológicas, como bajos niveles de hormona masculina (testosterona).
Así, las situaciones que más frecuentemente producen DE son: enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y restringen el flujo sanguíneo hacia el pene, como la diabetes, la hipertensión (tensión arterial alta), el exceso de colesterol o las enfermedades cardíacas. Situaciones que interrumpen la conexión entre el sistema nervioso y el pene, como la cirugía de próstata o lesiones traumáticas en la zona. Muchos medicamentos (algunos de ellos empleados para tratar la hipertensión y las depresiones) causan DE entre los efectos secundarios no deseados. Depresión nerviosa.
Hábitos de riesgo (o factores de riesgo) para la DE: tabaquismo, alcohol, drogas (sustancias adictivas), estrés. Un indicador de la DE física, en contraposición con la psicológica, es la incapacidad de experimentar o mantener una erección al despertarse por la mañana. La DE que persista más de 3 meses y que no sea debida a un suceso estresante evidente, al consumo de drogas (sustancias adictivas), al consumo de alcohol o a afecciones médicas transitorias que causan DE, señala la necesidad de recibir atención médica por parte de un urólogo.

Anorgasmia
La anorgasmia es la inhibición recurrente y persistente del orgasmo, manifestada por su ausencia tras una fase de excitación normal, y producida a través de una estimulación que pueda considerarse adecuada en intensidad, duración y tipo. Es, junto con la falta de deseo, una de las disfunciones sexuales más comunes de la mujer. Puede haber anorgasmia en el hombre, pero es menos frecuente y dificilmente diagnosticada, ya que se oculta tras el prejuicio erróneo de que la eyaculación es un orgasmo.

Tipos de anorgasmia:
  • Anorgasmia primaria: la sufre quien nunca ha obtenido el orgasmo, ni a través del coito ni por masturbación.
  • Anorgasmia secundaria: la sufre quien, tras una época de haber tenido orgasmos con normalidad, deja de experimentarlos de forma sistemática.
  • Anorgasmia absoluta: cuando no es capaz de alcanzar el orgasmo mediante ningún procedimiento (autoestimulación, heteromasturbación, etc.).
  • Anorgasmia relativa: cuando obtiene el orgasmo de una forma determinada; por ejemplo, anorgasmia coital.
  • Anorgasmia situacional: cuando puede alcanzar el orgasmo sólo en determinadas circunstancias específicas.

En la fisiología del orgasmo femenino intervienen más factores que en el masculino, y por lo tanto es más compleja. Por ello, los trastornos del orgasmo son mucho más frecuentes en las féminas. En ellas, el orgasmo se acompaña de una serie de contracciones reflejas de ciertos músculos genitales localizados en la vagina. Cualquier enfermedad o traumatismo en dicha zona, al igual que la ingesta de cualquier droga, e incluso algún fármaco concreto, pueden ser causas orgánicas que inhiban el orgasmo.
Orgánicas. Sólo representan un 5% de las causas. Enfermedades endocrinológicas (diabetes, etc.), neurológicas, ginecológicas, etc.
Psicológicas. Son las más frecuentes. Entre las principales:
  1. Condiciones culturales negativas
  2. Experiencias sexuales traumáticas
  3. Factores interpersonales
  4. Falta de información sexual
  5. Monotonía en la falta de concentración, angustia, etc.
  6. Ambivalencia respecto a su compromiso de cara a la relación de pareja, el temor al abandono, temor a afirmar la propia independencia, sentimiento de culpabilidad sexual.

Infertilidad
Es la incapacidad para quedar embarazada después de 12 meses de relaciones sexuales (coito) sin protección, y se denomina infertilidad primaria.
La infertilidad secundaria es el término utilizado para describir a las parejas que han logrado por lo menos un embarazo previo, pero que no han podido lograr otro embarazo.
Las causas de la infertilidad abarcan un amplio rango de factores tanto físicos como emocionales. Aproximadamente del 30 al 40% de todos los casos de infertilidad se deben a un factor "masculino", como:
  • Disminución del conteo de espermatozoides. Algunos factores que afectan el conteo de espermatozoides son: alto consumo de marihuana y consumo de medicamentos recetados, como cimetidina, espironolactona y nitrofurantoína.
  • Contaminantes ambientales
  • Deficiencia hormonal
  • Impotencia
  • Eyaculación retrógrada
  • Cicatrizaciones por enfermedades de transmisión sexual
  • Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol

Las causas por factor "femenino" abarcan:
  • Anomalía en el sistema de transporte de óvulos desde los ovarios a través de las trompas de Falopio (causa de un 40 a un 50% de los casos de infertilidad en las parejas)
  • Desequilibrio hormonal
  • Quistes ováricos
  • Infección pélvica
  • Mala nutrición
  • Problema con la ovulación
  • Cicatrización por enfermedades de transmisión sexual o endometriosis
  • Tumor
El 10 a 30% restante de los casos de infertilidad puede ser causado por factores de ambos miembros de la pareja o la causa no se puede identificar.
Se estima que entre un 10 y un 20% de las parejas no pueden concebir después de un año de intentar un embarazo. Es importante que los intentos por quedar embarazada se hagan durante al menos un año.
Las posibilidades de que un embarazo se presente en parejas saludables en las que los dos son menores de 30 años y que tienen relaciones con regularidad es sólo de un 25 a un 30% mensual. El punto de máxima fertilidad de una mujer está a comienzos de los 20 años de edad. A medida que la mujer pasa de los 35 años, y particularmente después de los 40, la probabilidad de concebir cae a menos del 10% por mes.
Además de los factores relativos a la edad, otros riesgos para la infertilidad abarcan:
  • Ciclos menstruales anovulatorios
  • Trastornos alimentarios (mujeres)
  • Endometriosis
  • Antecedentes de orquitis o epididimitis en los hombres
  • Enfermedad prolongada (crónica) como la diabetes
  • Enfermedad inflamatoria pélvica(EIP)
  • Muchas parejas sexuales
  • Paperas(hombres)
  • Enfermedades de transmisión sexual
  • Varicocele(hombres)

Síntomas
  • Una gama de reacciones emocionales por parte de uno o ambos miembros de la pareja. En general, estas reacciones son mayores en las parejas que no tienen hijos, pues la presencia de al menos un hijo tiende a mitigar estas emociones dolorosas.
  • Incapacidad para quedar embarazada.

Tratamiento
El tratamiento depende de la causa de la infertilidad y puede consistir en:
  • Educación y asesoría
  • Procedimientos médicos, como la fecundación in vitro
  • Medicamentos para tratar infecciones y trastornos de coagulación o promover la ovulación